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Cómo el terremoto en México sacó a la luz el caos, la desconfianza y las sospechas a la hora de evaluar los daños

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México.-“Si no tuviéramos que hacerle tanto, ¿qué se le hace?”. Uno de los propietarios de un emblemático edificio de Ciudad de México dañado en el terremoto del 19 de septiembre le habla a un perito que lo revisa.

Un inquilino del Basurto, una construcción art decó de 1945 de la Condesa, una de las colonias más golpeadas por el sismo, escucha lo que no quiere escuchar.

Esta es una de tantas historias que evidencia la desconfianza hacia las dudosas y polémicas evaluaciones de daños tras el terremoto, y cómo un país que se creía preparado para los temblores no tiene un sistema aceitado para revisar daños y cómo esto se presta para el caos y las sospechas.

Pese a que en la capital mexicana tiene una estricta regulación en materia de construcción, no siempre se cumple y el auge inmobiliario ha generado una voracidad por construir que muchas veces viene de la mano de la corrupción, la negligencia y los conflictos de interés.

El temblor de magnitud 7,1 sacó a la superficie lo que algunos denunciaban desde hace años. Y destapó una serie de irregularidades en materia de construcción que ocasionaron la muerte de decenas de personas y pone en riesgo a muchas más ante una posible nueva sacudida.

El terremoto dejó 369 muertos en todo el país, 228 de ellos en Ciudad de México. Al menos 89 fallecieron en 10 construcciones donde hubo corrupción, según un estudio presentado esta semana por la Comisión de Vivienda de la Asamblea Legislativa de la capital (ALDF). La fiscalía de la ciudad abrió 156 investigaciones (nueve de ellas por homicidio culposo) vinculadas con 144 inmuebles afectados.

El miedo de que no se hagan las reparaciones necesarias está presente.

“No queremos que esto sea como lo del 85”

— No queremos que esto sea como lo del 85, con todo lo que se hizo en el 85, ¿qué opciones nos das?, le preguntó el señor a quien revisaba la estructura preocupado porque el terremoto de aquel año desencadenó meses de reparaciones.

— Si lo que yo te estoy diciendo no te gusta, dime qué quieres hacer, y conforme lo que tú quieras hacer entonces ya te digo si está bien o no está bien, le respondió el experto que a continuación explicaría que lo urgente era apuntalar la torre tres y poner muros de refuerzo.

Los administradores al principio insistían en que no había sufrido “daño estructural”, pero a casi un mes del terremoto las 11 plantas permanecen deshabitadas, con excepción de un solitario vigilante que dice no tener miedo de un nuevo temblor.

Uno de los peritos que revisó el apartamento de este inquilino al ver una trabe (viga) afectada en el salón principal comentó: “‘Esta sí es peligrosa’. Si se vence, se vence todo. Esto sí es urgente de reparar porque si llega a haber otro movimiento, todo este pedazo se cae“.

A los arrendatarios les dijeron que debían abandonar el edificio porque las reparaciones iban a ser incómodas. “Pero no nos salimos por eso, nos salimos porque el edificio está muy lastimado”, comenta este hombre que lleva siete años en el Basurto. “Nos salimos porque es urgente que nos salgamos. Me parece disfrazar la situación“.

“No le dan la seriedad y a mí me genera una enorme desconfianza. Pareciera que les preocupa más que el edificio no tenga esta fama de que se va a caer que ser claros, que ser honestos con los inquilinos y decir ya el edificio está bastante mal, es un tema de dinero, entrar en reparaciones y dejar de cobrar rentas muy altas, de US$3.000 o US$2.000″.

Al Basurto ahora no se puede ingresar ni a retirar efectos personales. Pero su guardia sigue vigilando un edificio sin inquilinos y con grietas.

“Está más que claro que hay daños y, evidentemente, vamos a tener reparaciones en muy distintos rubros” pero “un edificio ‘dañado’ quiere decir que su estructura se dañó y que está en riesgo de colapsar. Definitivamente, ésa no es la categoría del Basurto”.

Vera, quien vive en el edificio, dice que no están alarmados y que aunque presenta algunos daños en elementos estructurales, es reparable. “No es que sea irrecuperable”, señala. El dictamen del Director Responsable de Obra (DRO), dice Vera, establece que el edificio “presenta un daño estructural, sin embargo es reparable y se está trabajando de manera inmediata en su proyecto de refuerzo”.

“Quiero creer que no hay gente que pone en riesgo vidas humanas”

“Estas situaciones de emergencia”, dice Isaac Ades, “sacan lo peor de la gente y desafortunadamente lo mejor de la gente”.

“Me duele mucho que la gente lucre con la desgracia ajena. Quiero creer que no hay gente que pone en riesgo vidas humanas”, explica este arquitecto independiente que ha inspeccionado cientos de construcciones desde el temblor.

Hubo gente que, preocupada y desconcertada, le contaba que seis ingenieros que revisaron su vivienda les habían dicho todos cosas distintas: “¿Cómo puede ser eso? ¿Cómo puede ser?”. Finalizó.

Con aporte de BBC Mundo.

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