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Temer, casi un mes caminando en la cuerda floja

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Muchos dudaban de sus dotes acrobáticas, pero Michel Temer cumplirá un mes haciendo equilibrios en la cuerda floja. El presidente brasileño ha ido sorteando obstáculos y parece afrontar con paso firme el próximo, una denuncia formal por corrupción que podría apartarlo del cargo.

Superada la prueba de fuego en el tribunal electoral la semana pasada, el conservador Temer enfoca sus energías ahora en el Congreso, su principal aliado desde que asumió el poder en 2016 tras la destitución de la izquierdista Dilma Rousseff.

El fiscal general debe presentar en los próximos días cargos formales contra el mandatario, investigado por el Supremo Tribunal Federal (STF) por corrupción, obstrucción a la justicia y organización criminal.

Pero para que el caso siga su trámite en la corte suprema, la denuncia deberá ser validada por dos tercios de la Cámara de Diputados, una posibilidad relativamente remota, dado que el impopular mandatario mantiene una mayoría sólida en el Congreso.

Un blindaje que se refuerza por el hecho de que los escándalos de corrupción de la operación Lava Jato también persiguen a decenas de legisladores.

“Estamos viendo cómo la base del gobierno se está organizando para rechazar la denuncia de forma rápida, para enterrar el asunto. Y uno de los factores de fuerza es la situación penal del presidente, que es muy parecida a la de muchos parlamentarios y eso hace que tiendan a solidarizarse con él”, dijo a la AFP el diputado Alessandro Molon, del partido opositor Rede (centro-izquierda).

Molon, uno de los legisladores que recientemente presentó un pedido de impeachment contra Temer, asegura que el mandatario busca su victoria “de todas formas” y destrabó en las últimas semanas abultados presupuestos destinados a los parlamentarios.

La aritmética

Temer está luchando -exitosamente- por sobrevivir, desde que el pasado 17 de mayo salió a la luz una famosa grabación en la que parece dar aval al pago de un soborno.

El mandatario nombró recientemente a dos jueces en el Tribunal Superior Electoral (TSE), un movimiento que varios analistas destacan como clave para su ajustada victoria (4-3) que evitó anular su mandato bajo acusaciones de abuso de poder y financiación ilegal.

Y si bien algunos partidos minoritarios abandonaron rápidamente el gobierno, Temer ha logrado que su principal socio, el PSDB (centroderecha), se mantenga por ahora a su lado.

La relativa cercanía de las elecciones de octubre de 2018 está en los cálculos de las formaciones políticas, obligadas en el sistema brasileño a hacer alianzas extrañas para gobernar. La perplejidad se acrecienta ante el hecho de que el hasta ahora presidente del PSDB, el excandidato presidencial Aécio Neves, así como el líder histórico del PT, el expresidente Lula da Silva, estén bajo la mira de la justicia.

“El gobierno tiene instrumentos aritméticos para desacelerar el avance de esta crisis, pero como tiene poquísimo apoyo social y muchas dudas en torno a la cuestión penal, esta crisis puede extenderse de forma crónica”, estima Alon Feuerwerker, analista político en FSB Comunicaçao.

A la espera de las reformas

Mientras se enfoca en salvar su piel, Temer está dejando en un segundo plano su bandera de gobierno: las reformas promercado para sacar a Brasil de la peor recesión de su historia.

Esto tiene costos a los que el mercado está muy atento, pese al tímido crecimiento económico del primer trimestre del año del que Temer intenta sacar crédito.

El desgaste político del mandatario podría impedirle ser la persona que concrete la aprobación de la reforma laboral y del sistema de jubilaciones que espera ansiosamente el mercado, pero que divide al Congreso por su impopularidad.

Además, sigue planeando en el palacio de Planalto el fantasma que se ha bautizado ya en Brasil como el factor “hechos nuevos”.

Eso podría venir, por ejemplo, de confesiones comprometedoras de detenidos de alto perfil como el cercano exasesor de Temer Rodrigo Rocha Loures; de Lúcio Funaro, el operador financiero del poderoso exdiputado encarcelado Eduardo Cunha; o del propio Cunha.

“La situación en la que nos encontramos, de una resistencia a las reformas con las incertidumbres producidas por [posibles] delaciones premiadas es extremadamente grave”, dijo el ex ministro de Hacienda Antonio Delfim Netto al diario Valor.

A un mes de la crisis, Temer parece a todas luces “un poco más frágil, pero no lo suficiente como para caer”, precisa Feuerwerker.

 

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