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Miami se prepara con todo para celebrar el año nuevo

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La última noche del año en Miami es sinónimo de una cena, la de Noche Vieja, que exalta lo osado antes que lo clásico y desemboca en fiestas interminables en la playa y hoteles que prometen ser inolvidables.

Las ofertas gastronómicas para fin de año en Miami contentan todos tipo de bolsillos y gustos. Eso sí, numerosos restaurantes y hoteles despiden 2015 con menús exclusivos donde la pasión sin freno (especialmente en el capítulo de los precios) puede atragantarse a más de uno.

Pero despedir el año con buen sabor de boca, a resguardo de los precios desorbitados, está al alcance de la inmensa minoría que no se deja arrastrar por los “cantos de langosta” en los menús de tanto restaurante a la caza del inadvertido comensal.

Dominan la escena culinaria los menús en los que se impone la propuesta innovadora, creativa, para la cena de Fin de Año.

Es el caso del restaurante Social Club, del hotel boutique Surfcomber, ubicado en un edificio de traza art déco en South Beach; o de Tuyo, en la octava planta del edificio del Instituto Culinario de Miami (MCI), que goza de una de las vistas panorámicas nocturnas más románticas del centro de la ciudad.

El menú que propone Blair Wilson, chef ejecutivo de Social Club, está integrado por lujosos ingredientes en una muy sugerente combinación, entre otras el tartar de res Wagyu estadounidense con foie crostini, el crudo de vieras (“scallops”) con pepitas de granada, yuzu y chile thai, o, como plato de fondo, el halibut asado (pescado blanco fino) con risotto de lentejas y cangrejo azul.

El precio, muy razonable, incluye el dulce corolario de trufa de chocolate negro con reducción de cerezas al bourbon: 80 dólares.

En Tuyo, el cocinero brasileño Víctor Santos ofrece un menú incitante de cuatro platos para la cena más hedonista del año: el preludio sibarita de un carpaccio de atún con setas marinadas y la tarrina de trufa negra con pato, seguido del aristocrático filete de res de raza Black Angus ‘a la Rossini’, acompañado de foie, trufa, espárragos y una tosta de pan brioche. Cada plato, en perfecto maridaje de vinos tintos y blancos. El precio: 175 dólares.

Pocas opciones tan gratas como la de Tuyo y el amplio ventanal que ocupa toda la pared exterior del comedor. La vista, desde esa octava plata, una de las más atractivas y románticas, con la hermosa Torre de la Libertad iluminada en primer plano.

La última fiesta nocturna del año atrae exclusivas propuestas en hoteles de moda como el Fontainebleau, en South Beach, con actuaciones en vivo al borde de la piscina, frente al mar, donde la reserva de una mesa VIP para seis personas cuesta la friolera de 8.000 dólares. Una botella de vodka, una de tequila y otra de champán, más bebidas energéticas, forman el minibar a disposición de los juerguistas.

Igual de movida se presenta la medianoche en Blue Martini Brickell, un animado local de copas y diversión en el que no faltará música pinchada por un DJ. Los precios oscilan entre los 50 dólares la admisión general (de ocho a once de la noche) y los 550 dólares el cuarto VIP, con derecho a un surtido de bebidas alcohólicas y aperitivos.

En sus ocho años de vida, el restaurante de cocina española Dolores Lolita, en el centro financiero de Miami, se ha convertido en parada obligada no solo de compatriotas, sino de residentes, sobre todo jóvenes, que encuentran en este establecimiento una ambiente informal y festivo con una buena cocina tradicional de toque contemporáneo.

Pilota el Dolores but can call me Lolita (nombre completo) el empresario de hostelería español Carlos Galán, propietario del grupo Pasión, que cuenta con seis restaurantes entre España y Miami, entre otros Crazy about you y Love is blind, también en Miami.

La apuesta de Galán para la cena de despedida del año es sólida, fundamentada en la cocina tradicional. Un preámbulo de croquetas de jamón serrano y ensalada de queso caprese seguido del denominado Surf & Truf, a base de solomillo de res sacramentado con una salsa demi-glaze y camarones (gambas) Jumbo acompañados de espárragos a la plancha y patatas gratinadas.

Como remate: un pudin de pan creole con salsa bourbon y helado de vainilla. La cena, incluida una copa de champán para el brindis de medianoche, sale por 95 dólares.

Para los que no funciona eso de recogerse en casa después del brindis formal en un restaurante, el famoso hotel Delano de Miami Beach ofrece el espectáculo Tropical Madness, que con todo tipo de desvaríos y fantasía selvática promete no dejar a nadie indiferente.

El cartel de la conjura amazónica en Delano reza así: “Una fabulosa colección de raras orquídeas, flores de la pasión, traviesos monos, brujos caníbales y nativos excitados”. Toda una declaración de principios erótico-festivos que alcanza los 5.000 dólares para aquellos exploradores de bolsillo sin fondo.

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