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Macron logra mayoría absoluta y el “OK” para sus ambiciosas reformas

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El partido del presidente francés, Emmanuel Macron, terminó de demostrar su fuerza al ganar la mayoría absoluta de la Asamblea Nacional en la segunda vuelta de unas elecciones legislativas marcadas por una abstención récord.

Macron y su partido tendrán junto a su aliado moderado MoDem casi 360 bancas, bien por encima de loss 289 que necesita para tener mayoría absoluta, pero además la alianza de los neogaullistas Los Republicanos y sus socios se llevaban 130 diputados. Una hegemonía total del centrismo, en suma, que la izquierda moderada del socialismo apenas si puede intentar balancear con sus escasos 44 diputados.

La extrema izquierda recabó apenas 25 bancas, mientras la extrema derecha del Frente Nacional lograba 7, incluida la de su líder Marine Le Pen. Con este panorama tan neto, Macron y su programa de reformas estructurales recibió un claro apoyo del electorado, más allá de la abstención récord, debida ayer en buena medida a que la sociedad francesa daba por descontada la amplia victoria del oficialismo.

“Los franceses han preferido la esperanza a la cólera”, dijo douard Philippe, primer ministro de Emmanuel Macron. “Los franceses no nos han dado un cheque en blanco, intentaremos merecer su confianza, debilitar las fuerzas extremistas y evitar que en el futuro se repitan estos niveles de abstención”, comentó a su vez Christophe Castaner, portavoz del gobierno. Macron ordenó que la victoria se celebrara con moderación y sin proclamas triunfalistas.

Benjamin Griveux, vocero de La República en Marcha y candidato por París, comentó en televisión: “Tenemos una mayoría clara que se expresó, una mayoría con socios. Habrá una mayoría con una oposición. Eso es una buena noticia”, aseguró. En tanto, Francois Baroin, el jefe de Los Republicanos, también se apuró para reivindicarse como “la primera fuerza de la oposición”.

Es que Los Republicanos son los únicos que mejoraron respecto de la primera vuelta de hace una semana. “Pese a la fuerte abstención, los franceses quisieron dar una mayoría neta al presidente de la República. El veredicto de las urnas es claro. Le dirijo mis felicitaciones más republicanas al presidente”, afirmó Baroin.

En el socialismo, el tono era fúnebre: se perdieron unas 250 bancas, nada menos. Con unos 44 asientos, la derrota socialista, anticipada en la primera vuelta, fue tal que inmediatamente el líder del PS, Jean-Christophe Cambadélis, anunció su renuncia y adelantó que el partido quedará a cargo de una conducción colegiada. “Hay que construir una nueva oferta política de izquierda para contrarrestar el neoliberalismo y el nacionalismo “.

La principal fuerza de la izquierda radical, La Francia Insumisa, reunía apenas 25 bancas. El jefe de Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, admitió la contundencia de los resultados. “Es una victoria aplastante. Sin embargo, la abstención aplastante, se expresó con un significado político ofensivo. Nuestro pueblo entró en una forma de huelga general cívica”, sentenció el dirigente.

Claro que la lectura que podría hacerse de la abstención de ayer era otra muy diferente: con el resultado tan adelantado, ya en el primer turno de hace una semana, los franceses desertaron de las urnas en pleno verano. Más que “huelga cívica”, domingo de playa de un electorado que, al desencanto de fondo, sumó el desinterés por participar en una elección con el resultado ya anticipado en el aplastante voto de la primera vuelta.

El Frente Nacional, en el otro extremo ideológico de la izquierda radical —aunque con no pocas coincidencias programáticas con Melenchon—, lograba 7 diputados, entre ellos su presidenta y ex candidata al Palacio del Elíseo, Marine Le Pen. Es la primera vez que la líder del FN entra a la Asamblea Nacional. Le Pen advirtió al oficialismo: “Si el gobierno de Macron dispone de una mayoría muy fuerte, debe saber que sus ideas son sin dudas minoritarias”.

Macron se benefició de un creciente clima de desmovilización, a casi dos meses de una primera vuelta presidencial marcada por la polarización. La participación cayó a un nivel récord ayer y se situó en el 43 por ciento, claramente menos que hace una semana. El primer ministro Edouard Philippe, que proviene de Los Republicanos, sintetizó bien el nuevo cuadro. “Hace un año, nadie se imaginaba una renovación política de esta dimensión. Se la debemos al presidente de la República y se la debemos a los franceses”.

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