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El milagro económico boliviano se empieza a desvanecer

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Hace 11 años, en mayo de 2006, Evo Morales nacionalizaba los yacimientos de hidrocarburos y renegociaba los contratos de explotación con empresas extranjeras. Poco antes, en 2003 y 2004, había comenzado un boom de las materias primas en los mercados internacionales, y las arcas bolivianas se llenaron. En 2014 terminó la bonanza, pero Bolivia parecía no sentir el freno. Hasta ahora.

La utilidad de las empresas estatales se desplomó los últimos dos años, la oposición cuestiona la compra de bonos a El Salvador y las quejas de Argentina por la falta de gas boliviano son síntomas de un decaimiento que podría afectar los planes del Presidente Morales de ir por un nuevo período en 2019, pese a que los bolivianos rechazaron esa posibilidad en un referéndum en febrero de 2016.

El senador Óscar Ortiz denunció esta semana que el Banco Central de Bolivia (BCB) compró en diciembre pasado unas letras del tesoro de El Salvador por US$ 191,2 millones de forma supuestamente irregular, ya que el BCB solo puede invertir en valores con una calificación de riesgo soberano A y las letras de El Salvador estaban en B.

El legislador por Santa Cruz dijo que Bolivia corre el riesgo de no recuperar esos recursos de sus reservas internacionales, por la “grave iliquidez” que atraviesa el gobierno salvadoreño, que cayó en el impago de sus deudas con algunas instituciones.

En 2016, las reservas internacionales bolivianas cerraron en US$ 10.081 millones, un descenso de 22,8%, comparado con los US$ 13.055 millones en 2015, según un reporte del Banco Central. La cifra fue la más baja desde 2010, cuando registraron US$ 9.730 millones.

“¿Fue simplemente una decisión del Banco Central o una instrucción política del gobierno de Evo Morales, que buscaba ayudar a otro gobierno chavista como es el de El Salvador?”, cuestionó Ortiz en una conferencia, en alusión a la afinidad política entre el Presidente boliviano y el Mandatario salvadoreño, Salvador Sánchez Cerén.

Caída

Según un contrato bilateral entre el 1 de mayo y el 30 de septiembre, Argentina debe recibir entre 20,3 y 23,9 millones de metros cúbicos diarios de gas boliviano, el principal producto de exportación de Bolivia. El embajador argentino en La Paz, Normando Álvarez, pidió esta semana que Bolivia oficialice el volumen de gas que enviará a su país en invierno: “Este 1 y 2 de mayo hemos recibido 14 millones de metros cúbicos por día, que es menor a lo que se establece”, dijo Álvarez a la prensa.

El embajador se abrió a la posibilidad de comprar gas a Chile, pese a que es más caro que el boliviano. Argentina ya compró gas a Chile el año pasado.

También esta semana, el diario Página 7 -crítico con el gobierno- publicó que, en dos años, la utilidad neta de las empresas públicas se desplomó en 87%, al caer de 7.371 millones de bolivianos en 2014 -poco más de US$ 1.000 millones- a 941 millones de bolivianos -unos US$ 136 millones- en 2016.

El periódico citó el informe “Las empresas públicas en el nuevo modelo económico boliviano”, del Ministerio de Economía, que destaca que el 2014 fue el año en que las empresas estatales tuvieron el mayor beneficio, y en 2015 bajó a 1.777 millones de bolivianos -casi US$ 270 millones.

De acuerdo con ese informe, la reducción de los últimos años “se debe fundamentalmente a la caída de los precios del petróleo que afectaron a los del gas y, por ende, a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB)”.

Para el analista Carlos Toranzo, mientras existió el boom de las materias primas “era posible ocultar los errores y hacer uso ineficiente y prebendal del gasto público”. Toranzo enumera cifras y recuerda que en la época “pre boom” Bolivia exportaba US$ 1.000 millones anuales, con el auge de las materias llegó a US$ 12.500 millones en 2014, y la renta petrolera pasó de US$ 500 millones a US$ 5.600 millones hace dos años. “Pero ahora se exportan US$ 8.000 millones y la renta petrolera cayó a US$ 2.500 millones. Además, el déficit fiscal de 2016 llegó a 6,65 puntos del PIB, y para este año será de 8%”, dice Toranzo.

El FMI proyecta un crecimiento económico en Bolivia de 4% para este año y de 3,7% para 2018. El año pasado Bolivia creció 4,1%; en 2015, 4,8%, y en 2014, 5,5%.

Para Toranzo, la lectura es una sola: “La realidad es que el boom se acabó, pero para reelegir a Morales el gobierno quiere dar la impresión de crecimiento, y por eso utiliza las reservas monetarias, se endeuda con China y Rusia, y emite bonos al 4% en el mercado internacional. Calienta la economía hoy, pero el futuro es complejo”.

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